
Este es uno de mis libros preferidos de Beauvoir, suelo releer partes y hablar a menudo con citas a medias.
Lo curioso de este libro en particular, es que lo compré en una librería de usados, que aún existe en calle Santa Fé casi esquina Anchorena, donde ya había comprado otros libros. El libro resulto ser compañero de biblioteca de otros 2, como por la firma de la primera hoja pude suponer; suposición confirmada luego porque esta persona, tenía la costumbre de subrayar palabras de un modo particular. Subrayaba palabras, no frases y también fechaba, en la última hoja, cada vez que leía el libro.
En este caso las fechas son: 14-1-1970; 5-3-1992 y 27-4-1999 y para que entiendan lo del subrayado abriré al azar una página.
Página 72-73. Subrayadas: 5 palabras: LOS/MÉDICOS/CAFÉ/ NUNCA/MÁS/TÉ/BIZCOCHO.
Con los años me he acostumbrado, ya no pienso en aquel otro lector, que creo fue alguien perturbado.
Días pasados, hablando con mi querido F inevitablemente tuve en los labios el recuerdo de estas palabras, con las Beauvoir concluye el libro, hubiese sido el cumpleaños de L:
(...) Pero no. No se muere de haber nacido, ni de haber vivido, ni de vejez. Se muere de algo. Saber que mi madre por su edad estaba condenada a un fin próximo no atenúo la horrible sorpresa: tenía un sarcoma. Un cancer, una embolia, una congestión pulmonar: es algo tan brutal e imprevisto como un motor que se detiene en el aire. Mi madre alentaba al optimismo cunado impedida y moribunda ella afirmaba el precio infinito de cada instante; asimismo, su vano encarnizamiento desgarraba el velo tranquilizador de la superficialidad cotidiana. No existe muerte natural: nada de lo que sucede al hombre es natural puesto que su sola presencia cuestiona al mundo. Todos los hombres son mortales: pero para todos los hombres la muerte es un accidente y, aun si la conoce y la acepta, es una violencia indebida.